El Moty es un juego de mesa para niños a partir de 6 años, al que pueden jugar de dos a cuatro jugadores. Consta de un tablero, un dado, cuatro fichas y una tarjeta-resumen.
El objetivo del juego es aprender a conocer e identificar las cuatro emociones básicas (alegría, tristeza, rabia y miedo), aprender a expresarlas, y a poder reconocerlas en los demás a través de la empatía.
El Tablero consta de una casilla de salida, un recorrido en forma de camino y una casilla de llegada. Por este camino, entre la salida y la llegada, hay unas casillas blancas y otras casillas con imágenes de las cuatro emociones básicas. Cada jugador tiene una ficha y empieza en la casilla de salida. Cada vez que el jugador cae en una casilla de una emoción se le pide que haga algo diferente según el tipo de partida que haya escogido. El primero que cae en la casilla de llegada gana.
Para aprender como funcionan las emociones, aprender a identificarlas y expresarlas, y aprender a detectarlas en las demás personas, se trata de hacer tres partidas diferentes, que duran de 5 a 10 minutos cada una. En cada ocasión se puede escoger la partida que se prefiera y el numero de partidas que se quiera realizar.

Antes de jugar la primera partida leemos las siguientes instrucciones en voz alta para que todos los jugadores entiendan cómo funcionan las emociones, y según como funcionan hay unas normas del juego asociadas a cada una.

Veámoslo:

La alegría nos da energía para hacer muchas cosas, cuando sentimos alegría tenemos ilusión por hacer cosas y avanzar. Si la ficha cae en la alegría, avanza dos casillas.
Sentimos rabia cuando creemos que se ha cometido una injusticia. La rabia nos da mucha energía para defendernos pero cuando tenemos rabia, a veces, hacemos cosas sin tener en cuenta cómo se sienten los demás. La rabia acumulada nos hace equivocar y que tengamos que pedir disculpas. Si la ficha cae en la casilla de la rabia, retrocede una casilla.
Cuando sentimos tristeza nos falta energía y necesitamos pararnos y pensar en lo que nos ha pasado para poderlo superar. Si la ficha cae en la casilla de la tristeza, espera un turno sin tirar.
El miedo nos hace huir y escondernos. Si caemos en el miedo retrocedemos tres casillas. Pero como que tenemos que ser valientes y superar ese miedo, volvemos a tirar.

La tarjeta-resumen contiene las instrucciones básicas para cada emoción. Se puede dejar encima de la mesa para que sirva de recordatorio de lo que hay que hacer cuando se cae en cada emoción.

Ya podemos jugar la primera modalidad de partida!
Y cuando caemos en las casillas de las emociones vamos aprendiendo como funciona cada emoción.

La segunda modalidad es para aprender a identificar las emociones en uno mismo y para aprender a expresarlas.
Las instrucciones del juego indican como hacerlo exactamente, pero la idea general es que si quieres que tu ficha avance más de prisa en el tablero, tienes que explicar una situación reciente que te haya producido la emoción en la que tu ficha ha caído, y el resto de jugadores tienen que escuchar con respeto.

La tercera modalidad tiene un funcionamiento parecido a la segunda, pero en este caso se aprende a observar las emociones en los demás, y por lo tanto estimula la capacidad de empatía. Se trata de decir una situación en la que recientemente hayas observado a alguien alegre, triste, con rábia o con miedo, según la casilla en la que ha caído tu ficha.

 

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