¿Qué es?

La persona que sufre un TOC tiene dos elementos característicos:

1) Las obsesiones son pensamientos repetitivos y persistentes que le generan elevada ansiedad. En general, la persona con TOC piensa de forma repetida que pasará algo malo.

La persona que sufre estas obsesiones entiende que son un producto de su propia mente y las intenta suprimir con otros pensamientos o acciones, que se llaman compulsiones.

2) Las compulsiones son actos rituales (como el lavado de manos) o acciones mentales (como repetir una determinada palabra) dirigidas a controlar el malestar producido por los pensamientos obsesivos. Para la persona con TOC estos actos tienen la función de prevenir que pase algo malo, o sea, sirven para evitar que se cumpla el contenido de su obsesión.

Sin embargo dichas conductas y pensamientos no tienen una conexión realista con las obsesiones, y en ocasiones la persona reconoce que tanto las obsesiones como las compulsiones son excesivas o irracionales, le generan un elevado malestar y les dedica una gran parte del tiempo por lo que interfieren en la rutina de la vida diaria, laboral y social.

 

Características de las obsesiones y compulsiones:

Las personas en general, en algún momento de su vida, tienen pensamientos semejantes a las personas con TOC. La diferencia entre las personas sin TOC i las que lo padecen está en la respuesta que dan a dichos pensamientos. Las personas que no tienen TOC sienten que estos pensamientos son disparates que no tienen sentido y los descartan de su mente. En cambio las personas con TOC les dan importancia, lo que les genera ansiedad y llegan a dudar sobre si estos pensamientos pueden ser ciertos. Eso provoca que dichos pensamientos se repitan cada vez con más frecuencia, convirtiéndose en obsesiones, y aumentando la ansiedad.

Entonces la persona con TOC decide hacer algo para “controlar” estas obsesiones, e inventa una compulsión: un acto o ritual que hará cada vez que aparezca la obsesión (por ejemplo lavarse las manos para evitar la contaminación), pero tendrá que repetirlo con el contenido exacto. Entonces aparece la duda sobre el número de veces que debe repetirse la acción para que sea eficaz (si me lavo las manos 3 veces ¿estaré realmente limpio de gérmenes?). Así pues, para asegurar la eficacia, es decir, para no tener duda de que la compulsión será eficaz la persona con TOC aumenta el número de repeticiones (se lava 5, 6, 7, veces…). Y aquí se genera un círculo vicioso: cuantas más repeticiones realiza mayor es la duda de que sean suficientes para funcionar, y mayor es la ansiedad. Por ello, el TOC tiende a agravarse si no se trata.

Las obsesiones suelen tener alguno de los siguientes temas:

  • Duda patológica, por ejemplo sobre si se ha cerrado la puerta del coche o de casa o si se ha realizado o no cualquier otra acción habitual o absurda.
  • Contaminación, por ejemplo al tocar la manilla de una puerta o al dar la mano.
  • Impulsos de carácter agresivo. El contenido de estas obsesiones implican hacerse daño a si mismo o a otros.
  • Necesidad de tener las cosas en un orden determinado, lo que lleva a ordenar o alinear de forma simétrica los objetos y los muebles.
  • Obsesiones somáticas: preocupación por padecer una enfermedad, que a diferencia de la hipocondría no sienten los síntomas somáticos de la enfermedad, y solo se centran en la enfermedad y no en sus síntomas.
  • Acumulación.
  • Preocupaciones obsesivas sobre cualquier tema que puede ser filosófico, religioso, laboral, familiar, sexual, político-económico…, con compulsiones mentales con actos como contar, rezar, etc.

Una característica del TOC es que las personas luchan contra las obsesiones y las compulsiones de manera que algunas personas logran disimularlas en el trabajo o en la escuela. Con el paso de los meses esta resistencia se hace más difícil ya que los síntomas tienden a crecer si no se aplica un tratamiento.

Además las personas con TOC son conscientes de que este tipo de pensamientos son absurdos, irracionales o inapropiados, pero no los pueden controlar voluntariamente. Esto les hace sentir que lo que les ocurre no es normal y tienden a avergonzarse y a esconder el trastorno en lugar de buscar ayuda. Esta demora en la aplicación del tratamiento puede afianzar fuertemente los síntomas a lo largo del tiempo, lo que provoca que luego sean más difíciles de tratar.

 

Causas del TOC:

Se desconocen las causas exactas del TOC. Los estudios científicos apuntan a factores genéticos y neurobiológicos. Es importante que los padres de niños o adolescentes con TOC sepan que no son culpables del trastorno de su hijo. Peta satelit dunia . Las causas apuntan a factores biológicos y no de tipo educativo o relacional.

 

Evolución:

El TOC afecta por igual a hombres y mujeres. Suele iniciarse en la adolescencia o al principio de la edad adulta, pero también se encuentra en niños.

El TOC se considera un trastorno de tipo crónico. Los síntomas del TOC pueden mejorar o empeorar según el momento de la vida: en situaciones de estrés suelen agravarse los síntomas pero con el tratamiento adecuado pueden mejorar.

 

Complicaciones

El TOC que no se trata puede complicarse con una depresión. Además no es infrecuente encontrar personas con TOC y abuso de sustancias.

Por ello es importante detectar de forma temprana el TOC y aplicarle tratamiento.

 

¿Es grave el TOC?

Como en la mayoría de trastornos psicológicos, depende de la severidad de los síntomas.

Cuando el TOC afecta de manera severa a la vida diaria del que lo padece, interrumpiendo por completo la vida laboral y social de la persona, hablamos de TOC en grado grave.

Quizás el caso más grave de TOC es cuando las compulsiones para controlar los pensamientos obsesivos implican una autolesión. En ese caso hay la posibilidad de que incluso el paciente ponga en riesgo su propia vida, y se considera un enfermo muy grave, pero no es lo más habitual.

 

Tratamiento

Existen dos tipos de tratamientos eficaces para el TOC, según confirman los estudios científicos realizados hasta este momento. Lo más efectivo es la combinación de los dos tratamientos:

– Tratamiento farmacológico: El psiquiatra prescribe la medicación más adecuada para cada caso. En general puede ser una medicación que también sirve para otros trastornos como la depresión (inhibidores de la recaptación de la serotonina) u otros trastornos, según los síntomas asociados en cada persona.

– Terapia psicológica conductual, concretamente nos referimos a la Prevención de Respuesta con Exposición, que consiste en exponer al paciente a las situaciones que teme, empezando por las menos perturbadoras, y simultáneamente facilitar que la persona con TOC pueda evitar los rituales.

Así mismo hay otras técnicas psicológicas que se pueden aplicar conjuntamente para ayudar a la persona con TOC, como la psicoeducación, el manejo de la ansiedad, el control de las ganancias secundarias, etc.

 

¿Que hay sobre los niños con TOC?

Más de un tercio de los adultos con TOC explican que ya tenían síntomas en la infancia o la adolescencia. Sin embargo la mayoría de ellos no pidieron ayuda hasta la edad adulta.

Así pues vemos que el TOC en la infancia pasa desapercibido porque el niño lo mantiene en secreto. Pero ¿por qué ocurre esto?

El niño que padece obsesiones y compulsiones no sabe que el TOC es un problema psicológico que puede mejorar: él cree que es su forma de ser. Por ello se siente culpable e intenta esconder los síntomas para no ser rechazado por sus compañeros, o para no preocupar a sus padres. A su vez, los padres solo buscan ayuda cuando la ansiedad del niño es muy elevada o los síntomas del TOC interfieren de forma muy clara en su vida diaria o en su rendimiento académico.

Por ello como que hay pocos niños que son diagnosticados no hay mucha investigación sobre el TOC infantil. Sin embargo si sabemos que:

  • Los niños pequeños no saben explicar bien lo que les ocurre porque no entienden lo que les está pasando, en cambio los adolescentes si pueden explicarlo con detalle.
  • Los niños y adolescentes acostumbran a tener obsesiones de contaminación y dudas obsesivas con mayor frecuencia que de otros tipos.
  • Las compulsiones más frecuentes son el lavado de manos, tocar repetidas veces o acciones repetidas un número de veces, simetría, volver a escribir las tareas escolares, y rituales mentales como contar, rezar, repetir o pensar algo.
  • Hay otros síntomas que frecuentemente acompañan al TOC infantil, como la depresión, la ansiedad o los tics.
  • Así mismo es necesario hacer un buen diagnóstico diferencial con otros trastornos en los que también se pueden dar obsesiones o movimientos estereotipados que pueden parecer compulsiones.
  • En niños y adolescentes también es eficaz el tratamiento con Prevención de Respuesta y Exposición, aplicando un programa adaptado a cada edad, usando los personajes de un cuento, el material ofrecido por las nuevas tecnologías como juegos o recursos de pantalla que facilitan el tratamiento, y contando con la colaboración de los padres para la aplicación del tratamiento en casa. El tratamiento enseña al niño a hacerle frente al TOC y a reducir o eliminar la intensidad y frecuencia de los síntomas.

 

En conclusión vemos que el TOC afecta tanto a niños como a adultos, y es aconsejable su detección precoz y su tratamiento temprano para evitar la gravedad y cronificación de los síntomas.